miércoles, 8 de febrero de 2017

Las mejores historias de un hotel rural



Hola amig@s, quiero daros la bienvenida a este mi nuevo blog, en el que voy a hacer gala de mis dotes de narradora, y voy a contar todas las historias que me han sucedido, o de las que he tenido noticia, en el lugar donde vivo: la posada La Petite Maison.

Esta posada, lo que ahora se llama un hotel rural, la abrieron mis abuelos a principios del siglo pasado, y ha ido pasando por diversas generaciones hasta llegar a mí. Sí, de acuerdo, no es que el nombre sea muy original, pero mi abuelo era forofo de los gabachos, y en aquellos momentos los galicismos eran una señal de refinamiento y buen gusto. Algo forzado para un negocio en las afueras de un pueblo de Albacete, pero bueno, qué se le va a hacer.

El caso es que de eso ha vivido mi familia hasta estos días. Tengo dos hermanos mayores, que han trabajado aquí también pero que ahora viven en otra ciudad; y yo, que aún estudio, soy la que queda en el nido, viviendo con mis padres y ayudando a que el negocio se mantenga. Hace ya años que empecé como camarera en las habitaciones (mis padres son de la vieja guardia, y opinan que los trabajadores deben empezar desde abajo, sean o no hijos de los dueños); pero lejos de arrepentirme y maldecir mi suerte, debo decir que fueron unos años muy divertidos, donde hice muy buenas amistades, y donde adquirí una experiencia de vida increíble.

Fue gracias a ellos, y a mi reciente puesto de recepcionista, que puedo escribir estas páginas. ¿Os imagináis la cantidad de historias que han visto mis ojos, o han llegado a mis oídos? Seguro que no, a no ser que os hayáis visto en una situación igual a la mía. Como se dice por ahí: "Si yo hablara, temblaría España". Pero no es esa mi intención ni mucho menos.

No voy a dar nombres, y con eso espero que todos quedemos en el anonimato. No es que sean historias escabrosas, ni por supuesto ilegales, pero sí que algunos de sus protagonistas son de cierto renombre, y puede que alguien se sienta molesto. Como no tengo interés en aparecer en las revistas del corazón, ni en andar montando escándalos como el de Wikileaks, dejemos que todo quede entre nosotros, y que todo lo que os cuente sea para pasar un rato divertido, y para reafirmar eso de que "en todas partes cuecen habas".

Espero veros muy pronto, visitadme de vez en cuando y conoceréis relatos divertidos y originales que, estoy seguro, sólo pueden suceder en una petite maison; pero esta vez, será en la mía particular.

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