miércoles, 22 de febrero de 2017

Unas gordas xxx que no querían ser reconocidas

Como ya dije anteriormente, lo bueno de tener un establecimiento relativamente pequeño y anónimo, es que suelen venir bastantes personas célebres buscando un lugar íntimo y privado para pasar unos días tranquilos y sin molestias. Y eso fue lo que pasó hace unos años, y lo que os voy a contar ahora.

Todavía trabajaba aquí Leonardo, el segundo de mis hermanos, que fue el que me dio la voz de alarma. Yo estaba entonces en mis inicios en el negocio y me dedicaba a la limpieza de las habitaciones, un trabajo que empezaba muy temprano y solía acabar tarde, por lo que me agotaba bastante y casi no me fijaba en los clientes que llegaba. Así que el día que me señaló a dos gordas maduras con mucho nerviosismo, yo casi que ni les presté atención; hasta que Leo me dijo que eran dos famosas actrices porno.

Bien sabía yo que Leo era bastante aficionado a la pornografía, así que no dudé de lo que me decía; pero no podía dejar de preguntarme qué podían estar haciendo dos famosas así en nuestro hotel rural, casi perdido del mundo. Alquilaron una habitación doble, y dijeron que pensaban quedarse sobre una semana, así que pensé que algo debía haberlas traído allí, y durante un tiempo extenso, y yo estaba dispuesta a averiguarlo.

Leo se apuntó al instante a mi investigación, pero como por aquel entonces era el recepcionista, no tenía forma de salir de la entrada del hotel para pasearse por aquí y allí; eso me tocó a mí, así que le pedí a mi madre, que organizaba a las camareras, que me permitiera ocuparme de las dos nuevas inquilinas, esas dos mujeres culonas recién llegadas. Inventé para ello que había hecho un trato con una compañera y que nos intercambiaríamos las habitaciones para ser más eficientes, o alguna chorrada así, y como mi madre no tenía tiempo de escuchar tonterías y le interesaba bastante la eficacia, no puso ningún problema con el cambio.

Así que allí estaba yo, a la mañana siguiente, con mi carrito de la limpieza y un juego de sábanas y toallas limpias, dispuesta a entrar en la habitación y curiosear un poco. La puerta no estaba cerrada con llave, ni tampoco colgada de ella el cartel de "No molestar", así que después de un par de toques sin recibir respuesta entré sin más espera.

Aún no  habían terminado de deshacer las maletas, fue lo primero que pude ver. Habían dejado la cama llena de ropa que evidentemente sólo podían ser de obesas xxx, por la talla que tenían; además, mi hermano me había dicho que las tías eran de origen sudamericano, unas de esas latinas gorditas que, en su caso, habían ido acumulando kilos y kilos. Suspirando, y preguntándome cómo unas tías así de gordas podían hacerse actrices porno, me encaminé al cuarto de baño.

Y poco imaginaba yo que me iba a pegar la sorpresa de mi vida. Porque cuando entré al baño, lo encontré todo lleno de vapor, y en medio de la niebla pude ver cómo dos cuerpos mojados se restregaban el uno con el otro, obviamente dándose el lote de sus vidas. Me quedé un poco parada, porque nunca había visto a dos mujeres montárselo en vivo y en directo, y menos a dos barrigonas xxx. Para mí fue un impacto, y creo que también para ellas que tampoco esperaban ser pilladas, así que me disculpé y salí de allí lo más pronto que pude.

Sin embargo, y una vez que lo pensé más tranquila y a solas, me di cuenta de que había sido testigo de una exclusiva, porque en ningún lado se hablaba de que esas dos mujeres gordas fueran lesbianas. ¿Acaso se habían refugiado en nuestro hostal para vivir un amor lésbico a escondidas? Y si era así, ¿qué estarían dispuestas a hacer para que se mantuviera en secreto?

Fueron unos pensamientos diabólicos que pasaron por mi cabeza, pero que no fueron más allá cuando aquellas mujeres me buscaron para hablar del tema. No fui capaz de ser mala, y les aseguré que de mí no saldría ni una palabra, y que aunque sabía quiénes eran seguirían en el completo anonimato. Me dieron las gracias y todo quedó ahí, y después de aquello siguieron visitando el hotel con cierta regularidad. Nunca más volví a encontrarme algo así, y nunca había hablado de ello... hasta ahora, por supuesto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario